Es curioso, debería pertenecer a la honrosa lista de damnificados navideños, de odiadores compulsivos de celebraciones familiares y demás zarandajas, pero no se que coño me pasa este año y no puedo.
Quiero disfrutar de la cena de nochebuena, de la cena de nochevieja, de la comida de reyes, de las múltiples salidas de vinoteos y copeteos con amigos y familia que no ves desde hace tiempo... ¿Qué coño me está pasando? ¿Me estoy haciendo un sentimentaloide amante de los renos y de los muñequitos kitsch de Santa Noel con imagen corporativa de Coca-Cola? ¿Es efecto del paso del tiempo que conlleva irremediablemente a sentirte unicamente bien al lado de la chimenea mientras le das al Jijona?... Estupefacto me tiene el tema y no soy capaz ultimamente de conciliar el sueño como debiera.
Es lo que tiene la Navidad, creo, que acabas haciendote un sirviente de ella, aunque no quieras. Es más, estoy tan navideño ultimamente que hasta os voy a desear (a los que leeis estas líneas, pocos... lo sé) felices fiestas y todo.